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El proceso de creación de Viña Tamisa

Desde la Vid al embotellado, un mundo que cambia la uva, por un vino tan personal como la tierra que lo cría.

Despalillado.

Recién llegada la vendimia se pone en funcionamiento la máquina despalilladora de pequeño tamaño 1500Kg/h. Antes se ha preparado un disuelto de metabisulfito para la vinificación, el cual se homogeneiza con la vendimia en la tolva de entrada de la uva, en la máquina despalilladora.

La máquina quita la madera del racimo de uva, separándola cuidadosamente y con una bomba, el grano de uva pasa a través de un tubo específico para tal fin, a los depósitos de acero inoxidable.

Fermentación alcohólica.

Se realiza en bodega el primer análisis y recogida de datos de la uva, donde obtenemos grado alcohólico, PH, densidad y temperatura. Estos datos serán indispensables durante al menos tres veces al día mientras esté durando el proceso de Fermentación Alcohólica, para un correcto control de la evolución y desarrollo de la elaboración del vino.

Una vez se encuentran los depósitos al nivel deseado procedemos a calcular la cantidad de levadura que vamos a utilizar, en relación con los litros que tengamos. De tal formula que de 20g a 30g por Hl. Una vez tenemos exactamente la cantidad de

levadura, la disolvemos en agua tibia, a 35co, batimos suavemente con una cuchara evitando la formación de grumos y pelotas con movimientos homogéneos.

Se deja que vuelva a temperatura ambiente y se añade la mezcla en la cubeta para que se iguale a la temperatura del mosto del interior de la cuba, se vierte en el interior de la cuba y se remueve toda la masa.

Se calcula igualmente sobre 5 ó 6 gramos de metabisulfito para vinificación por Hl. y se vierte en cada cuba, esto hará que de antiséptico para el vino, no es conveniente usar una mezcla muy alta en metabisulfito pues esto haría detener la fermentación. En pocos días se realizará analítica obteniendo exactamente datos que indicarán además, el estado sanitario del vino y la cantidad exacta a añadir de antiséptico.

Se realiza un exhaustivo control tres veces al día de la evolución de la fermentación alcohólica para preveer paradas de fementación, tomando datos de la temperatura y densidad.

Se realiza con un gráfico, una curva de fermentación donde se observa de forma visual como es proporcional la elevación de la temperatura con la disminución de la densidad, conforme la evolución de los días se reduce la temperatura desciende junto con la densidad, llegando a detenerse al llegar al valor de 992 ó 993, tras pasar unos 16 a 18 días.

Durante el proceso de fermentación se realizan labores de remontado y riego del sombrero, así como bazuqueo y hundimiento del sombrero.

Son necesarios también algunos procesos de riego del sombrero; utilizando una bomba de trasiego, destinada a tal fin.

Una vez finalizado el proceso de fermentación Alcohólica se realiza mediante prueba de paquete analítico, de muestras de las distintas variedades fermentadas y de los distintos depósitos, en el Laboratorio de la Central Enológica Manchega, Polg. Inds. Calle XV, parcela R-113, c.p. 13200, Manzanares, La Mancha, analítica de los parámetros siguientes: Acidez total, Acidez volátil, Ácido acético, Ácido D-glucónico, Ácido D-tartárico, Ácido L-láctico, Ácido L-málico, Azúcares reductores, Color, Tonalidad, Intensidad, Dióxido de carbono, Fructosa, Glicerina, Glucosa, Grado alcohólico adq, Índice de polifenoles totales, Masa volúmica 20oC, pH, Sulfuroso libre, Sulfuroso total.

Todo este control es exhaustivo y preciso para lograr una alta calidad en el resultado final.

Descube y prensado.

Se realiza una vez finalizado el proceso de fermentación alcohólica y posterior maceración pos fermentativa si es necesario.

Se procede a sacar el vino de los depósitos de acero inoxidable, el cual cae por su propio peso, quedando dentro de los depósitos restos de pellejos de la uva, echándolos a la prensa.

Al tener suficiente capacidad se realiza prensado a mano no ejerciendo alta presión.

El caldo obtenido se vierte en depósito aparte.

Fermentación malolactica.

En primer lugar se realiza analítica en Laboratorio Manchego LIEC. donde averiguaremos además del estado sanitario en que se encuentra y si ha iniciado la segunda fermentación Maloláctica. Durante este proceso, se tomará muestras con

frecuencia para analítica en laboratorio, con el fin de ir averiguando la evolución de la fermentación. Este proceso se realiza en las cubas de acero inoxidable, donde no deja de realizarse a diario control de temperatura y limpieza de tapas y depósito.

Trasiego.

Esta operación se determinara según los objetivos necesarios que requiera cada tipo de vino, así que utilizando una bomba específica esta, operación clarifica de forma totalmente natural, por gravedad, los sedimentos y elementos mas pesados, sin la necesidad de utilizar filtros, se obtiene una limpieza y brillo el cual también aporta sanidad al caldo que queda libre de la levaduras muertas y demás residuos que pueden perjudicar mas que veneficiar en este proceso, al vino.

Crianza.

Se determinará mediante analítica el final de la fermentación malolactica, momento óptimo en el que se produce el paso del vino, del los depósitos de acero a las barricas de madera. Se utilizarán barricas de madera de roble francés de 225 litros de capacidad, volviendo a analizar en laboratorio, con una frecuencia de 15 días para confirmar el estado sanitario del vino, es un control necesario, así como el control del nivel de la merma que sufre el nivel de vino al entrar en la barrica de madera, siendo necesario llenar el nivel de las barricas con frecuencia.

Este vino permanecerá en barricas de madera de no menos de 12 meses, pudiéndose alargar en función de las decisiones que lleve el equipo enólogo de la bodega.

Embotellado y etiquetado.

Cuando esta operación se inicia no quiere decir que halla finalizado la elaboración del vino. Se extrae por gravedad el vino de las barricas de madera de forma que sin mas trasiegos, se logra llenar a la llenadora manual de vino, de dos caños que igualmente funciona por la gravedad, se busca que estos movimientos afecten lo menos posible al vino.

Una vez llenas las botellas es cuando se puede realizar el etiquetado utilizando una etiqueta de papel con pegamento que manualmente se colocarán en cada botella, ajustándose cada etiqueta a lo regulado al respecto, y haciendo mención básicamente a la marca » Viña Tamisa», al año de la cosecha 2012, a la variedad y cantidad en procentaje de uva utilizada, capacidad 75cl, grado alcohólico 14 ́6%vol, un número de lote con la fecha del día de embotellado, etc…

Se anotara en el libro de la bodega la cantidad de botellas embotelladas finalizadas cada día.

Las botellas también cumplen una función pues el vino sigue evolucionando dentro de ellas a través de la micro oxigenación por el corcho con el que se tapa la botella. Este corcho se usara de 1a calidad, en relación con lo que la bodega desee hacer con ese vino, depende de cosecha, crianza o reserva.

Una vez taponado pasará a la sala de crianza donde dormirá durante seis meses, que una vez tomada la decisión por el equipo enológico de la bodega, saldrá de nuestras instalaciones y será distribuido a comercios y restaurantes de la zona.

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